martes, 11 de mayo de 2010

Pastafarismo


Hoy me da por hablar de religión, y concretamente del pastafarismo, o también religión del Monstruo de Espagueti Volador (del idioma inglés: Flying Spaghetti Monster (FSM), neologismo derivado de pasta y rastafarismo).
El pastafarismo es una parodia de religión, surgida a modo de campaña de protesta social en los Estados Unidos de América para denunciar y oponerse a la difusión de la teoría del diseño inteligente impulsada por sectores políticos y religiosos conservadores durante los mandatos del Presidente George W. Bush, y a las corrientes de opinión que pretendían su equiparación con teorías aceptadas por la comunidad científica como la de la evolución biológica. Los principios del pastafarismo fueron ideados por Bobby Henderson, licenciado en física de la Universidad Estatal de Oregón, para protestar mediante la sátira por la decisión del Consejo de Educación del Estado de Kansas (Kansas State Board of Education) adoptada a finales de 2.005, de permitir la enseñanza del diseño inteligente en las escuelas públicas como alternativa de la teoría de la evolución.

Henderson remitió una carta abierta al Consejo (cuyo texto completo se puede leer traducido aquí) en la que parodiando el concepto de diseño inteligente, expresaba su fe en una deidad creadora sobrenatural, semejante a una enorme bola de espagueti con albóndigas. Solicitaba que la teoría de diseño inteligente defendida por el pastafarismo fuera también enseñada en las clases de ciencias. Henderson, pidió formalmente que su sarcástica reducción al absurdo, denominada “pastafarismo”, recibiera el mismo trato, y que se enseñara su versión del diseño inteligente, y no sólo la incluida hasta entonces, para que se enseñara también como teoría alternativa a la evolución. Así expuso su teoría de que el universo fue creado por una especie de bola gigante de espagueti con albóndigas voladora, a la que llamó Monstruo de Espagueti Volador, exigiendo que se le dedicara el mismo tiempo lectivo a la enseñanza de las tres teorías.

Los principios del pastafarismo:

El dios de esta religión paródica es el Monstruo de Espagueti Volador (MEV); sus seguidores se llaman a sí mismos «pastafaris». Henderson propuso muchos de los principios básicos del pastafarismo entre los argumentos contra los fundamentos del diseño inteligente de su primera carta abierta.
  • La creencia central es que un monstruo de espagueti volador invisible e indetectable creó el universo, después de beber mucho. La borrachera del mostruo explica las imperfecciones del mundo creado.
  • Todas las evidencias que «erróneamente» apoyan la evolución han sido «plantadas» intencionadamente por este ser, para poner a prueba la fe de sus fieles.
  • El MEV hace que todo parezca más viejo de lo que es en realidad. Por ejemplo: cuando un científico realiza un proceso de datación radiométrica de un objeto arqueológico, de lo que el científico no se da cuenta es que cada vez que realiza la medición, el MEV está ahí, para cambiarlo con su apéndice tallarinesco.
  • El monstruo guía continua e invisiblemente la conducta de cada ser humano (creyente o no) por medio de sus «apéndices tallarinescos».
  • El calentamiento global, los terremotos, los huracanes y otros desastres naturales son consecuencia directa de que desde el siglo XIX ha disminuido el número de piratas.
La creencia Pastafari del cielo hace hincapié en estos dos puntos:

1. Tiene volcanes de cerveza hasta donde alcanza la vista.
2. Tiene una fábrica de bailarines/as de striptease.

En cambio, en el infierno:

1. Hay también volcanes de cerveza, pero está caliente.
2. Los bailarines/as de striptease tienen enfermedades venéreas.

Los ocho "Realmente preferiría que no"

Los «Realmente preferiría que no» son una parodia de los Diez Mandamientos. Según Henderson en el Evangelio del Monstruo del Espagueti Volador cuando Mosey, el capitán pirata, estaba en la cima del Monte Salsa, recibió consejo en forma de diez tablas de piedra. Éstas fueron llamadas por el MEV los “Realmente preferiría que no” (I’d really rather you didn’t en el original inglés). Aunque originalmente había diez, dos se cayeron mientras Mosey bajaba de la montaña:
  1. Realmente preferiría que no actuaras como un imbécil santurrón que se cree mejor que los demás cuando describas mi tallarinesca santidad. Si alguien no cree en mí, no pasa nada. En serio, no soy tan vanidoso. Además esto no es sobre ellos así que no cambies de tema.
  2. Realmente preferiría que no usases mi existencia como un medio para oprimir, subyugar, castigar, eviscerar, o… ya sabes, ser malo con los demás. Yo no requiero sacrificios, y la pureza es para el agua potable, no para la gente.
  3. Realmente preferiría que no juzgases a las personas por su aspecto, o su forma de vestir, o de hablar, o… mira, sólo sé bueno, ¿vale? ¡Ah!, y que te entre en la cabeza: mujer = persona, hombre = persona, Samey = Samey. Ninguno es mejor que el otro, a menos que hablemos de moda claro, lo siento, pero eso se lo dejé a las mujeres y a algunos tipos que conocen la diferencia entre el aguamarina y el fucsia.
  4. Realmente preferiría que no te satisfagas con conductas que te ofendan a ti mismo, o a tu compañero amoroso mentalmente maduro y con edad legal para tomar sus propias decisiones. Respecto a cualquier otro que quiera objetar algo, creo que la expresión es “jódete”, a menos que lo encuentren ofensivo, en cuyo caso pueden apagar el televisor y salir a dar un paseo, para variar.
  5. Realmente preferiría que no desafiaras las ideas fanáticas, misóginas y de odio de otros con el estómago vacío. Come, luego ve tras los malditos.
  6. Realmente preferiría que no construyeras iglesias/templos/mezquitas/santuarios multimillonarios a mi tallarinesca santidad cuando el dinero podría ser mejor gastado en (tú eliges):
    1. Terminar con la pobreza.
    2. Curar enfermedades.
    3. Vivir en paz, amar con pasión, y bajar el precio de la televisión por cable. Puedo ser un ser omnipresente de carbohidratos complejos, pero disfruto de las cosas sencillas de la vida. Debo saberlo, para eso YO SOY el creador.
  7. Realmente preferiría que no fueras por ahí contándole a la gente que hablo contigo. No eres tan interesante. Madura ya. Te dije que amaras a tu prójimo, ¿no entiendes las indirectas?
  8. Realmente preferiría que no le hicieses a los otros lo que te gustaría que te hiciesen a ti si te van las… ejem… las cosas que usan mucho cuero/lubricante/Las Vegas. Si a la otra persona también le gusta (según el nº4), entonces disfrutadlo, sacaos fotos, y por el amor de Mike ¡usad un PRESERVATIVO! En serio, es un pedazo de goma. Si no hubiera querido que lo disfrutarais, al crearlo habría añadido púas, o algo.

Fuente: Wikipedia

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